LA SEVILLANITA, UNA FAMILIA DE TRANSPORTISTAS

HACE 40 AÑOS SURGÍA LA EMPRESA DE DON JUAN ORTEGA CASTRO. ESTE INMIGRANTE Y AGRICULTOR ESPAÑOL DEBIÓ DEJAR EL ARADO PARA EMPUÑAR LA CONDUCCIÓN DE UN CAMIÓN. CON EL TIEMPO CREO UNA EMPRESA REFERENTE DEL TRANSPORTE TUCUMANO Y LA REGIÓN NOROESTE, QUE LLEVA DE NOMBRE EL CARIÑOSO “APODO” DE SU HIJA.

28-07-20

Los Ortega se catalogan una familia de transportistas. Los nietos de Don Juan Ortega Castro son –actualmente- los que lideran las empresas que hace cuatro décadas, el oriundo de Sevilla fue creando. En este proceso, la conducta, la fidelidad y el respeto fueron los valores que los vincularon y aferraron a Iveco. De hecho crecieron y se desarrollaron en paralelo.

La devolución de una decena de unidades imposibles de pagar ante el nuevo plan económico implementado por Martínez de Hoz en 1976, terminó siendo el puntapié para la constitución definitiva de La Sevillanita y la primera de dos etapas de representación oficial de la marca en Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca a cargo de los Ortega. Cuatro décadas después, la empresa de transportes bautizada con el apodo con la que Don Juan llamaba cariñosamente a su única hija mujer, es líderes en el Norte del País gracias a su diversidad de servicios como a su política de inversión permanente en estructura, recursos humanos y tecnología.

 

El 98% de su flota, de más de 350 unidades, como no podía ser de otra manera, está fidelizada con los diferentes modelos de Iveco: desde el Daily al Stralis, pasando por los Tector Attack y los históricos Cursor y Cavallino. Sus 8 depósitos propios, conectan los puntos geográficos claves de la región que cubre: Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja.

En forma permanente trabajan más de 900 empleados, incluyendo personal operativo, administrativo y conductores, “nuestros aliados permanentes”, como los elogia Gonzalo Ortega (FOTO), el actual Gerente de Desarrollo Organizacional de La Sevillanita. “Hacemos transporte de cargas generales. Movemos, de norte a sur, todo tipo de producción agrícola (granos, derivados, azúcar, limón) además de otras cargas como cerámicas. Hacia y desde Buenos Aires y Rosario llevamos a las industrias insumos y productos terminados. Abastecemos de mercadería vinculada al comercio principalmente. En definitiva transportamos, en cargas secas, casi todo, por la generosidad de la industria de transporte. También hacemos congelados y refrigerados. Lo único que no transportamos son fluidos ni animales”, agrega quien lleva a cabo los análisis tecnológicos, los procesos de gestión y todo lo que hace a la conducción de la empresa. Un aspecto clave, por estos días, pasa por usufructuar las nuevas herramientas tecnológicas inexistentes en aquellos primeros años de la empresa de transportes. Y Gonzalo lo asume como el gran desafío: “Hoy no podes imaginarte operar sin tecnología. La logística, sin ella, sería imposible imaginarla. Los E-commerce, la información, el día a día obliga a buscar lo que existe o inventar lo que los clientes nos piden. Tenemos que adaptarnos siempre”. “El transporte ya no es algo estándar. Las tecnologías y procesos nos hacen mutar. No alcanza con entregar la mercadería en tiempo y forma, la información está hoy en el puesto número 1 de las necesidades para poder operar eficientemente. La apuesta importante está en la calidad y la tecnología para desarrollar ese transporte actual”, destaca el nieto de Don Juan convencido que el crecimiento y el progreso forma parte de su propia responsabilidad y depende -en exclusiva- de ellos mismos.

La situación actual del transporte estrechamente relacionada con la situación económica que atraviesa el país, lleva a Ortega a hacer la siguiente lectura: “El transporte es la consecuencia de lo que produce un país. La baja de consumo es una alerta. El comerciante no vende y por lo tanto no se transporta. Es un momento muy difícil, todos lo sabemos. Pero el transportista siempre tiene esperanza. De la mano de Iveco no dejamos de renovar flota, de comprar camiones y buscar una salida. Tenemos una oportunidad muy linda de seguir desarrollando el transporte en el país. Estamos complicados pero se vendrán muy buenas épocas”. En estos tiempos que se habla de sustentabilidad, de propulsiones alternativas (GNC, GNL, híbridos, eléctricos) el futuro del transporte parece presentarse como más desafiante y complejo, incluso porque la tecnología está cambiando hasta los procesos.

Estar atentos y aptarse y percibir necesidades de los clientes son las nuevas prioridades. “Con respecto al futuro podría decir que será más complejo si no se trabaja en materia tecnología, la que lleva permanentemente a un cambio voraz. Para quien no desarrolle esto, le será complejo. Pero si se hace e interpretan las necesidades de los clientes y los nuevos servicios no habrá problemas. Hay que desmitificar que será difícil. La clave será la articulación con los clientes, con el consumidor final, el desarrollo del e-commerce y tener buen servicio, ágil y con información”, resalta Gonzalo, como buen “millennial” del transporte.

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