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RUTA 3: LA NUEVA CONCESIÓN VIAL PONE EN ALERTA AL TRANSPORTE POR EL IMPACTO DE LOS PEAJES EN EL COSTO LOGÍSTICO

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La licitación del principal corredor hacia el sudoeste bonaerense avanza con propuestas que anticipan nuevas estaciones de peaje y tarifas que podrían superar los $8.000 desde CABA. Para el transporte de cargas, el debate excede la infraestructura: pone en juego el costo por kilómetro, la competitividad y la eficiencia de una ruta estratégica para el agro, los puertos y la distribución regional.

La apertura de las ofertas económicas para concesionar tramos de la Ruta Nacional 3 marca un nuevo capítulo para uno de los corredores logísticos más relevantes del país. Aunque el proceso forma parte de la Etapa II-A de la Red Federal de Concesiones —que también incluye la Ruta Nacional 5, la Ruta Nacional 205 y la Ruta Nacional 226— el foco del sector transportista se concentra en el impacto económico que podría generar el nuevo esquema tarifario.

No se trata solamente de quién operará la ruta o cuánto invertirá en mantenimiento. Para el transporte pesado, la discusión pasa por cuánto costará mover una tonelada más de carga por kilómetro.

La Ruta Nacional 3 es un eje vital para el abastecimiento, la actividad agroindustrial, la logística portuaria y el movimiento hacia el sudoeste bonaerense. En ese marco, la aparición de siete estaciones de peaje en un trayecto desde CABA hacia Monte Hermoso introduce una variable sensible para flotas y transportistas independientes.

Mercado Central, Tristán Suárez, Gorchs, Azul, Chillar, Tres Arroyos y Coronel Dorrego integran el esquema proyectado. La suma de cabinas no es un detalle menor: representa acumulación de costos directos, pero también potenciales demoras operativas.

MÁS PEAJES, MÁS PRESIÓN SOBRE EL COSTO POR KILÓMETRO

En el transporte de cargas, un peaje no es un gasto aislado. Se integra al costo operativo junto con combustible, neumáticos, mantenimiento, salarios y amortización.

Por eso, un viaje con peajes que podrían superar los $8.000 para tránsito liviano abre interrogantes mayores cuando se proyecta sobre vehículos pesados, donde las categorías tarifarias suelen multiplicar ese valor.

En una economía donde el flete sigue extremadamente sensible al costo por kilómetro, cualquier incremento repercute en cadena sobre tarifas, competitividad y precios finales.

La cuestión de fondo es si el nuevo modelo concesionado aportará mejoras que compensen ese mayor costo: mejor pavimento, menores tiempos de viaje, mayor seguridad, menos interrupciones y mayor previsibilidad operativa. Porque para el transporte, pagar más por circular sólo tiene lógica si la ruta devuelve eficiencia.

INFRAESTRUCTURA PRIVADA SIN SUBSIDIOS: LA APUESTA OFICIAL

Según el esquema planteado por Vialidad Nacional, el modelo se financiaría mediante capital privado, cobro de peajes y sin subsidios directos del Estado. Ese diseño traslada al usuario —y particularmente al transporte profesional— buena parte del financiamiento de obras futuras.

El desafío será verificar si los compromisos de inversión incluidos en las ofertas realmente se traducen en mejoras estructurales sobre un corredor que soporta tránsito intenso, cargas pesadas y un rol decisivo para las economías regionales.

La adjudicación podría definirse entre junio y agosto si no surgen impugnaciones, aunque por ahora no habrá cambios inmediatos.

Sin embargo, el sector ya empezó a hacer números. Porque cuando una ruta estratégica cambia su ecuación de costos, cambia también la ecuación del transporte.

¿MÁS INFRAESTRUCTURA… O MÁS COSTO PARA FINANCIARLA?

El debate de fondo no es peaje sí o peaje no. Es quién financia la infraestructura.

En los hechos, el modelo parece trasladar al transporte pesado el rol de sostener obras que históricamente fueron responsabilidad del Estado. Y eso abre una discusión incómoda: si el camión paga más, ¿recibirá realmente una red mejor?

En un país donde los costos logísticos ya erosionan competitividad, sumar cabinas sin garantizar fluidez puede convertir a la concesión en un nuevo impuesto al transporte.

La pregunta que empieza a hacerse el sector es simple:

¿La nueva Ruta Nacional 3 será una autopista para ganar eficiencia… o una ruta más cara para mover la misma carga?


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