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GNL PARA CAMIONES: UNA ALTERNATIVA QUE COMIENZA A GANAR ESPACIO EN LA ARGENTINA

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El desarrollo exportador del gas de Vaca Muerta también podría abrir una oportunidad para el transporte pesado. Por su elevada autonomía, el Gas Natural Licuado aparece como una opción para reducir la dependencia del gasoil, aunque su crecimiento requerirá camiones compatibles, infraestructura específica y corredores con una demanda asegurada.

23-08-26.- El proyecto Argentina LNG, impulsado por YPF, Eni y XRG, prevé una inversión acumulada de USD 51.000 millones para producir y exportar Gas Natural Licuado desde Vaca Muerta. Por su magnitud, la iniciativa podría generar también nuevas posibilidades para el mercado interno y, especialmente, para el transporte de cargas de larga distancia.

La tecnología para utilizar GNL en camiones ya se encuentra disponible y funciona en distintos mercados internacionales. Sin embargo, su introducción en la Argentina no podría realizarse mediante una simple adaptación de las actuales estaciones de GNC.

UNA INFRAESTRUCTURA COMPLETAMENTE DIFERENTE

El GNL debe almacenarse a aproximadamente 162 grados bajo cero para conservarse en estado líquido. Por ese motivo, las estaciones necesitan tanques criogénicos, sistemas de descarga especiales, conexiones herméticas y dispositivos de seguridad preparados para trabajar a temperaturas extremas.

La operación también requiere surtidores específicos y procedimientos distintos de los utilizados para comercializar gasoil, naftas o GNC. Esto incluye capacitación del personal, nuevos protocolos de carga y medidas destinadas a evitar el contacto con superficies extremadamente frías.

El combustible tampoco llega a la estación a través de la red convencional de gas. Su distribución se realiza mediante camiones equipados con cisternas criogénicas de doble pared y aislación al vacío. Cada establecimiento deberá dimensionar su capacidad de almacenamiento, organizar la frecuencia de reposición y disponer del espacio necesario para realizar las maniobras de descarga.

LA AUTONOMÍA, SU PRINCIPAL VENTAJA

Uno de los argumentos más importantes a favor del GNL es su mayor concentración energética frente al GNC. Dependiendo de la configuración del vehículo y del tamaño de sus depósitos, un camión preparado para utilizarlo puede alcanzar autonomías cercanas a los 1.600 kilómetros.

Esta capacidad lo convierte en una alternativa especialmente interesante para los servicios de larga distancia. Una mayor autonomía permitiría reducir las detenciones para abastecimiento y sostener recorridos interprovinciales que hoy resultan difíciles de cubrir con vehículos impulsados exclusivamente por GNC.

Los camiones pesados y los ómnibus aparecen, por lo tanto, como los primeros candidatos para adoptar esta tecnología.

EL DESAFÍO DE CREAR UNA RED DE ABASTECIMIENTO

El principal obstáculo será coordinar la incorporación de los vehículos con el desarrollo de las estaciones. Las empresas de transporte necesitan saber dónde podrán cargar antes de invertir en unidades a GNL, mientras que las estaciones requieren un volumen mínimo de consumo para justificar instalaciones considerablemente más costosas.

Por esta razón, el crecimiento inicial podría concentrarse en flotas cautivas y recorridos regulares. Una compañía con una cantidad importante de camiones y operaciones previsibles puede garantizar la demanda necesaria para poner en marcha una estación.

Las ubicaciones con mayor potencial serían aquellas cercanas a:

  • Puertos y terminales de carga.
  • Centros logísticos.
  • Corredores agroindustriales.
  • Operaciones mineras.
  • Áreas petroleras y gasíferas.
  • Rutas con circulación permanente de transporte pesado.

En lugar de comenzar con una red nacional, el modelo más probable sería el desarrollo gradual de corredores estratégicos.

GNL Y GNC EN UNA MISMA ESTACIÓN

Ambas alternativas podrían convivir dentro de un mismo establecimiento. Parte del GNL almacenado puede regasificarse y luego comprimirse para abastecer vehículos a GNC.

Esta combinación ampliaría la cantidad de usuarios potenciales, aunque no elimina la necesidad de contar con instalaciones independientes para almacenar y despachar el producto líquido. La incorporación de GNL representa una transformación de mayor complejidad que la ampliación convencional de una estación de gas vehicular.

Además, algunas instalaciones podrían abastecer no solamente a camiones, sino también a industrias, generadores de energía u otros consumidores alejados de los gasoductos. De esta manera, podrían integrarse a los denominados “gasoductos virtuales” y sumar una fuente complementaria de demanda.

LA ECUACIÓN ECONÓMICA SERÁ DETERMINANTE

La viabilidad del GNL dependerá finalmente de su capacidad para competir con el gasoil. Para los transportistas, la evaluación deberá contemplar el precio del combustible, el consumo, la autonomía, el costo de los camiones y la disponibilidad de puntos de carga.

Para las estaciones, la cuenta incluirá los tanques criogénicos, surtidores, obras civiles, sistemas de seguridad, mantenimiento y logística de abastecimiento. La distancia respecto de los centros de producción también tendrá una incidencia directa sobre el precio final.

El GNL presenta condiciones técnicas para ocupar un lugar en el transporte pesado argentino, pero su expansión difícilmente sea inmediata o generalizada. La oportunidad estará inicialmente en corredores de alto tránsito, flotas con recorridos previsibles y operaciones capaces de asegurar un consumo constante.

Más que la aparición de un nuevo combustible, su desembarco exigirá construir un ecosistema coordinado entre productores, estaciones, fabricantes de camiones y empresas transportistas. Solo entonces el gas de Vaca Muerta podrá convertirse también en una alternativa concreta para mover cargas por las rutas argentinas.


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