El Índice de Costos de FADEEAC registró una suba de apenas 1,81% durante junio, consolidando una tendencia de desaceleración que acompaña el proceso de baja de la inflación en la economía argentina. El menor incremento del precio del gasoil fue uno de los principales factores que permitió contener la estructura de costos del transporte.
Los costos del transporte de cargas aumentaron 1,81% durante junio, de acuerdo con el Índice de Costos del Transporte (ICT) elaborado por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC). Se trata del incremento mensual más bajo de 2026 y confirma la desaceleración que comenzó a observarse luego del fuerte impacto registrado en marzo, cuando el aumento del combustible llevó el índice a un pico del 10,15%.

La evolución de los últimos meses muestra una tendencia clara. Después del salto de marzo, el ICT se ubicó en 2,42% en abril, descendió a 1,91% en mayo y volvió a bajar hasta 1,81% en junio. Más allá de que los costos continúan creciendo, el ritmo de los aumentos comenzó a moderarse.
Uno de los factores determinantes fue el comportamiento del combustible, el principal componente de la estructura de costos del transporte. Durante junio, el gasoil aumentó apenas 0,55%, la menor variación del año, favorecido por la continuidad del denominado «buffer», el mecanismo que mantiene estabilizado el precio de referencia en el mercado interno y por la postergación parcial de la actualización de los impuestos a los combustibles.

El índice, auditado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, reflejó igualmente incrementos en la mayoría de los once rubros que integran la estructura de costos de las empresas transportistas.
El mayor aumento volvió a registrarse en Lubricantes, con una suba del 4%, seguido por Peajes (3,09%), Reparaciones (3,02%), Neumáticos (2,96%) y Personal (2,61%), este último impulsado por la aplicación de la cuarta cuota del acuerdo salarial correspondiente al Convenio Colectivo de Trabajo 40/89. También aumentaron Gastos Generales (2,06%), Costo Financiero (1,76%), Material Rodante (1,69%) y Seguros (1%). En cambio, Patentes y Tasas permanecieron sin modificaciones al tratarse de conceptos con actualización anual.

UNA SEÑAL ALENTADORA PARA EL TRANSPORTE
La desaceleración del Índice de Costos no constituye un hecho aislado. Forma parte de un escenario macroeconómico donde la inflación viene mostrando una tendencia descendente y comienza a reflejarse también en uno de los sectores más sensibles a las variaciones de precios como es el transporte de cargas.
Para las empresas transportistas, que durante años convivieron con aumentos de costos difíciles de anticipar y una elevada incertidumbre para fijar tarifas, un contexto de menor inflación representa una mejora en términos de previsibilidad. Poder proyectar costos con mayor estabilidad facilita la planificación financiera, la negociación con los clientes y las decisiones de inversión.

Sin embargo, la realidad todavía está lejos de ser ideal. En el primer semestre de 2026 el Índice de Costos acumuló un incremento del 22,2%, mientras que la variación interanual alcanzó el 47%. Además, el gasoil continúa mostrando una suba acumulada cercana al 34% en lo que va del año, manteniéndose como el componente de mayor incidencia dentro de la estructura operativa.
A esto se suman problemas estructurales que siguen afectando la competitividad del transporte argentino. El deterioro de numerosas rutas nacionales y provinciales incrementa los gastos de mantenimiento, acelera el desgaste de neumáticos y componentes mecánicos y reduce la eficiencia logística. Del mismo modo, la presión de peajes, reparaciones y costos laborales continúa representando un desafío permanente para las empresas.
En paralelo, la demanda también muestra un comportamiento dispar. Mientras actividades como Vaca Muerta, la minería y el sector agropecuario continúan impulsando el movimiento de cargas, otros segmentos vinculados al consumo, la industria manufacturera y la obra pública todavía presentan niveles de actividad inferiores a los esperados.

La combinación de una inflación en descenso y una estructura de costos más estable constituye una noticia positiva para el sector. El desafío hacia adelante será que esta tendencia pueda sostenerse en el tiempo y venga acompañada por una recuperación más amplia de la actividad económica y por inversiones en infraestructura vial que permitan mejorar la competitividad del transporte argentino.
VOLVER A PLANIFICAR
Después de varios años en los que la inflación condicionó cada decisión empresaria, el transporte comienza a desenvolverse en un escenario de mayor previsibilidad. La desaceleración del índice de costos no significa que el problema haya desaparecido, pero sí representa una señal alentadora para un sector que necesita estabilidad para recuperar rentabilidad, renovar flotas y volver a planificar inversiones de largo plazo. El desafío ahora será sostener este proceso sin perder competitividad y acompañarlo con mejoras en infraestructura y eficiencia logística.
Fuente: FADEEAC
