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FALTAN CONDUCTORES DE CAMIÓN: «PORQUÉ UN BUEN SALARIO YA NO ES SUFICIENTE»

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La falta de choferes profesionales dejó de ser una dificultad transitoria para convertirse en un problema estructural del transporte mundial. Los salarios continúan siendo importantes, pero ya no alcanzan: descanso adecuado, seguridad en las rutas, horarios previsibles, capacitación y mayor tiempo en el hogar aparecen como condiciones decisivas para atraer a una nueva generación. Argentina no permanece ajena a este desafío.

04-08-26.-La escasez de conductores profesionales continúa profundizándose y amenaza con limitar la capacidad de crecimiento del transporte de cargas, afectar el funcionamiento de las empresas y generar nuevos problemas en las cadenas logísticas.

El Informe Global sobre la Escasez de Conductores 2025, difundido por la Organización Internacional del Transporte por Carretera —IRU— el 30 de junio de 2026, estimó que unos 2,9 millones de puestos de conducción permanecen vacantes en los 18 mercados analizados, una cantidad equivalente al 11% de la fuerza laboral del sector.

El dato confirma que la falta de choferes ya no puede explicarse solamente por una recuperación puntual de la actividad, un aumento de la demanda o una fluctuación económica. En la actualidad confluyen problemas demográficos, barreras para ingresar a la profesión, escasa disponibilidad de infraestructura adecuada y nuevas expectativas sobre la calidad de vida laboral.

EUROPA YA RECHAZA NUEVOS CONTRATOS

Europa presenta una de las situaciones más comprometidas. La tasa de puestos vacantes llega al 13%, con aproximadamente 502.000 posiciones sin cubrir.

Cerca de dos tercios de los transportistas europeos reconocen que debieron rechazar nuevos contratos por no disponer de suficientes conductores. Además, el 65% de los operadores considera que la falta de personal es actualmente su principal preocupación, muy por encima de cualquier otro problema empresario.

La situación afecta especialmente a las compañías pequeñas. Las empresas con menos de diez empleados representan el 98% de los transportistas de cargas por carretera de la Unión Europea y concentran el 79% de su fuerza laboral. Sin embargo, cuentan con menos recursos para invertir en capacitación, contratación y programas destinados a incorporar nuevos trabajadores.

UNA CUENTA REGRESIVA DEMOGRÁFICA

El envejecimiento de los conductores agrava el escenario. La IRU calcula que alrededor de 660.500 camioneros europeos se jubilarán antes de 2030. Esto obligará al sector no solamente a ocupar los puestos que hoy están vacantes, sino también a reemplazar a una parte considerable de su plantel actual.

La escasa incorporación de jóvenes se ha convertido en uno de los principales obstáculos. Las nuevas generaciones comparan esta actividad con empleos que ofrecen jornadas más regulares, fines de semana libres y la posibilidad de regresar diariamente al hogar.

En Argentina, el panorama demográfico todavía es menos extremo que en Europa. Un relevamiento anterior de la IRU indicaba que el 16% de los conductores argentinos tenía más de 55 años, frente a proporciones considerablemente superiores en varios mercados europeos. Sin embargo, eso no elimina el problema de fondo: cuesta atraer jóvenes dispuestos a iniciar una carrera profesional sobre el camión.

El presidente de FADEEAC, Roberto Guarnieri, ya había advertido sobre esta dificultad. Entre los motivos señaló que el ingreso a la actividad profesional se produce desde los 21 años, cuando muchos jóvenes ya eligieron otros empleos con horarios fijos, cinco jornadas semanales y mayor presencia en el hogar.

ARGENTINA MODIFICÓ EL ACCESO A LAS LICENCIAS

Desde marzo de 2025, la Argentina eliminó la Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional —LiNTI— y transfirió a las jurisdicciones adheridas la entrega de las licencias profesionales C, D y E.

Para obtener por primera vez una licencia profesional es necesario tener al menos 21 años, contar con un año de antigüedad en la categoría B, superar un examen psicofísico y completar una capacitación teórico-práctica mínima de 20 horas. Quienes ingresan por primera vez reciben inicialmente la condición de aprendices.

La simplificación administrativa puede facilitar el acceso, pero deberá estar acompañada por controles homogéneos y una formación realmente profesional. Manejar un vehículo de gran porte no consiste únicamente en dominar sus dimensiones. También exige conocimientos sobre seguridad, conducción eficiente, distribución de la carga, descanso, documentación, nuevas tecnologías y comportamiento ante situaciones críticas.

Instituciones como la Fundación Profesional para el Transporte ofrecen cursos iniciales, especializaciones, entrenamiento práctico y capacitación mediante simuladores. El desafío consiste en ampliar esa formación hacia todo el país y construir un puente más directo entre quienes finalizan los cursos y las empresas que necesitan incorporarlos.

LAS MUJERES, UNA OPORTUNIDAD TODAVÍA DESAPROVECHADA

Otro de los grandes desafíos es ampliar la participación femenina. En Europa, las mujeres representan apenas el 4% de los conductores de camiones. En Argentina, de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial difundidos por el programa Conductoras de Scania, solamente el 1% de las licencias profesionales pertenece a mujeres.

La enorme cantidad de inscripciones que reciben los programas de formación demuestra, sin embargo, que existe interés. La iniciativa Conductoras de Scania Argentina acumulaba más de 9.000 mujeres en lista de espera y 72 egresadas, una señal de que la participación puede crecer cuando se ofrecen capacitación, becas, prácticas y oportunidades concretas de inserción laboral.

Para que esa incorporación sea sostenida, las empresas también deberán adaptar procedimientos, instalaciones y políticas internas. Contar con sanitarios adecuados, espacios seguros, indumentaria apropiada y protocolos contra la discriminación no beneficia exclusivamente a las mujeres: mejora las condiciones de toda la actividad.

CON EL SALARIO NO ALCANZA

La IRU identifica la aparición de una verdadera “barrera salarial”. Esto significa que, aunque la remuneración continúa siendo fundamental, aumentar el sueldo ya no es suficiente para conseguir o retener conductores.

El tiempo disponible para estar con la familia, la previsibilidad de los recorridos, la duración de las jornadas, el estado de las cabinas, el trato recibido en los centros logísticos y la posibilidad de descansar en lugares seguros pesan cada vez más al momento de aceptar un empleo.

En la Argentina, esta discusión debe incluir necesariamente la infraestructura de las rutas. Un conductor profesional necesita lugares seguros para detenerse, sanitarios limpios, iluminación, vigilancia, alimentación y espacios aptos para cumplir con sus períodos de descanso. No alcanza con exigir que el transportista se detenga: hay que ofrecerle dónde hacerlo.

Las cabinas modernas incorporaron camas más confortables, climatización estacionaria, mayor aislación, conectividad y sistemas de asistencia. Pero incluso el camión más avanzado pierde buena parte de sus ventajas cuando el conductor debe estacionar en un lugar inseguro o improvisado.

UNA PROFESIÓN QUE NECESITA RECUPERAR ATRACTIVO

La escasez de conductores no se solucionará con una única medida. Será necesario combinar mejores condiciones laborales, capacitación accesible, infraestructura segura, incorporación de mujeres y jóvenes, procesos de contratación más transparentes y una organización de los viajes que permita mayor equilibrio entre trabajo y vida personal.

El transporte argentino necesita profesionalizar todavía más a sus conductores, pero también debe volver a presentar esta actividad como una carrera posible, respetada y con perspectivas de crecimiento.

Detrás de cada camión hay una persona responsable de mover alimentos, combustibles, medicamentos, insumos industriales y prácticamente todo lo que consume el país. Cuidar a ese conductor no es solamente una cuestión laboral: es proteger uno de los eslabones fundamentales de la economía nacional.

LAS CIFRAS DE UN PROBLEMA GLOBAL

2,9 millones: puestos de conductor vacantes en los 18 mercados relevados.

11%: proporción de la fuerza laboral mundial que representan esas vacantes.

502.000: puestos sin cubrir en Europa.

660.500: conductores europeos que podrían jubilarse antes de 2030.

4%: participación femenina entre los camioneros europeos.

1%: proporción de licencias profesionales argentinas correspondiente a mujeres.


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