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YA SON 300 LAS ESTACIONES DE GNC PREPARADAS PARA ABASTECER CAMIONES Y COLECTIVOS EN ARGENTINA

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La red de carga para vehículos pesados continúa expandiéndose y ya cuenta con 300 Estaciones de Servicio habilitadas, mientras otras 250 avanzan en distintas etapas de adecuación. La infraestructura comienza a acompañar el crecimiento de los camiones y buses a gas, una tecnología que promete reducir costos operativos y emisiones, aunque todavía enfrenta desafíos para alcanzar una adopción masiva.

16-07-26.-El Gas Natural Comprimido (GNC) dejó hace tiempo de ser una alternativa exclusiva para automóviles particulares. En los últimos años comenzó a ganar protagonismo dentro del transporte pesado, impulsado por la necesidad de reducir costos de operación y avanzar hacia una movilidad más sustentable.

En ese contexto, la infraestructura de abastecimiento también acelera su crecimiento. Actualmente, Argentina ya cuenta con 300 Estaciones de Servicio habilitadas para abastecer camiones y colectivos, mientras que otras 250 se encuentran en distintas etapas de adecuación para incorporarse a los corredores estratégicos destinados al transporte de cargas y pasajeros.

Este desarrollo resulta determinante para consolidar el uso del gas natural en vehículos de gran porte, ya que la disponibilidad de puntos de carga constituye uno de los factores más importantes al momento de decidir la incorporación de unidades impulsadas por GNC.

CORREDORES PENSADOS PARA EL TRANSPORTE PESADO

Los llamados Corredores de GNC fueron diseñados para permitir que camiones y ómnibus puedan recorrer largas distancias sin inconvenientes de abastecimiento. La red comprende rutas nacionales, autopistas y autovías donde funcionan estaciones especialmente preparadas para atender vehículos de gran porte.

Para acompañar ese crecimiento, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) —organismo que reemplazó al ENARGAS— implementó un marco regulatorio específico basado en la Norma NAG-420 y su Adenda Nº 1, que establece los requisitos técnicos, de seguridad y operación que deben cumplir las estaciones destinadas a este tipo de vehículos.

La existencia de reglas claras brinda previsibilidad tanto para los operadores de estaciones de servicio como para las empresas transportistas y fabricantes que apuestan por esta tecnología.

UN DESARROLLO QUE INVOLUCRA A TODA LA CADENA

La expansión de la infraestructura no responde únicamente a una decisión regulatoria. También es consecuencia del trabajo conjunto entre distribuidoras de gas, fabricantes de equipos, operadores de estaciones de servicio, cámaras empresarias, especialistas, consejos profesionales y empresas transportistas, que durante los últimos años impulsaron la adecuación de instalaciones existentes para responder a una demanda creciente.

En paralelo, la oferta de vehículos también comienza a ampliarse. Cada vez son más los fabricantes que incorporan camiones y buses desarrollados específicamente para funcionar con gas natural, una tendencia que lentamente deja atrás la etapa experimental para convertirse en una alternativa comercial concreta.

UN MAPA PARA PLANIFICAR CADA VIAJE

Otro avance importante llegó mediante la digitalización de la red.

El ENReGE desarrolló un mapa interactivo, disponible tanto en la aplicación miENARGAS como en su versión web, que permite localizar todas las estaciones habilitadas para abastecer vehículos pesados.

La plataforma incorpora filtros por distribuidora, bandera comercial, longitud máxima admitida de los vehículos y disponibilidad de surtidores de alto caudal. Además, integra la georreferenciación con Google Maps para facilitar la planificación de recorridos y optimizar las paradas durante los viajes.

Para las empresas de transporte, disponer de esta información significa reducir incertidumbre, optimizar tiempos de viaje y mejorar la utilización de las unidades.

LOS SURTIDORES RÁPIDOS TAMBIÉN HACEN LA DIFERENCIA

Uno de los avances más importantes dentro de esta nueva infraestructura es la incorporación de surtidores de alto caudal, capaces de cargar grandes volúmenes de gas en pocos minutos.

En una actividad donde cada minuto detenido representa dinero, disminuir los tiempos de carga permite mejorar la productividad de las flotas y acerca la experiencia operativa a la que hoy ofrece el abastecimiento con gasoil.

EL TRANSPORTE PÚBLICO TAMBIÉN ACELERA LA TRANSICIÓN

La incorporación del GNC no se limita al transporte de cargas.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires ya circulan 189 colectivos impulsados por GNC, a los que se suman 23 unidades eléctricas, dentro del proceso de renovación tecnológica del transporte urbano.

Además, la Resolución 111/2025 de la Secretaría de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires establece que, a partir del 1 de enero de 2027, todas las nuevas unidades que ingresen al servicio deberán contar con motorización a GNC o eléctrica, como parte del objetivo de alcanzar la carbono neutralidad hacia 2050.

Los motores a gas, además de reducir las emisiones de dióxido de carbono, generan menos ruido y cumplen con estándares ambientales equivalentes a la normativa Euro 5.

LA OPINIÓN DE PLANETA CAMIÓN

La expansión de la red de abastecimiento representa, probablemente, el eslabón que más necesitaba el transporte pesado para comenzar a mirar al GNC como una alternativa real y no solamente como una promesa. Durante años, el principal obstáculo no fue la tecnología de los motores, sino la falta de infraestructura que brindara confianza para operar largas distancias.

Sin embargo, el crecimiento de las estaciones, por sí solo, no garantiza una adopción masiva. La verdadera aceleración dependerá de que fabricantes, transportistas y productores de gas avancen de manera coordinada. También será determinante que continúe ampliándose la oferta de camiones a gas y que las diferencias de costo respecto del diésel sigan justificando la inversión inicial.

Argentina posee una ventaja difícil de igualar gracias a la disponibilidad de gas natural proveniente de Vaca Muerta. Si ese recurso logra transformarse en una política energética estable, con reglas previsibles e infraestructura suficiente, el GNC podría convertirse en una de las principales herramientas para mejorar la competitividad del transporte de cargas, reducir la dependencia del gasoil y disminuir la huella ambiental del sector. El desafío ya no parece ser tecnológico: ahora pasa por sostener el ritmo de las inversiones y lograr que la infraestructura crezca al mismo ritmo que las flotas.


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