InicioActualidadRUTA 5: EL CORREDOR QUE YA NO PUEDE ESPERAR

RUTA 5: EL CORREDOR QUE YA NO PUEDE ESPERAR

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El crecimiento del tránsito pesado vinculado con Vaca Muerta, la producción agropecuaria y el movimiento económico del oeste bonaerense volvió a poner en evidencia las limitaciones de una ruta que continúa funcionando muy por debajo de las necesidades actuales.

29-07-26.- La Ruta Nacional 5 dejó hace tiempo de ser solamente la conexión entre Buenos Aires, el oeste bonaerense y La Pampa. El crecimiento de Vaca Muerta la transformó también en un corredor cada vez más utilizado por camiones que transportan arena silícea, maquinaria, equipos industriales y diferentes insumos destinados a la actividad petrolera.

Ese movimiento, prácticamente impensado algunos años atrás, se sumó al tránsito agropecuario habitual y colocó a la carretera bajo una exigencia para la cual no fue diseñada.

Según los transportistas que por allí circulan habitualmente, el tránsito de camiones que vemos actualmente era impensado. La ruta está soportando cargas para las que no fue preparada y eso se refleja en el pavimento y en los riesgos para quienes circulan todos los días.

UNA AUTOVÍA EN DOS ETAPAS

Algunos han propúesto un esquema que permitiría completar la autovía entre Mercedes y Santa Rosa en un plazo aproximado de cuatro años.

La primera etapa consistiría en iniciar inmediatamente la construcción del tramo Mercedes-Bragado, para el cual ya existirían proyectos desarrollados. Durante esos dos primeros años, Vialidad Nacional podría avanzar paralelamente con el proyecto ejecutivo entre Bragado y Santa Rosa.

De esta forma, la segunda sección podría licitarse y comenzar a ejecutarse sin necesidad de esperar la finalización del primer tramo.

Desde el punto de vista técnico, el corredor presenta condiciones favorables. La traza se encuentra definida desde hace años, gran parte de las expropiaciones necesarias ya habría sido realizada y el recorrido atraviesa una extensa zona de llanura, sin grandes accidentes geográficos que compliquen las obras.

ACCESOS MÁS SEGUROS

La transformación no debería limitarse a duplicar la calzada. El proyecto necesita contemplar accesos modernos a las distintas ciudades del corredor, con distribuidores e intercambiadores que eliminen los cruces peligrosos a nivel.

El crecimiento urbano alrededor de la Ruta 5 aumentó la cantidad de ingresos, egresos, maniobras de giro y circulación local. Cuando esas operaciones se mezclan con camiones de gran porte y vehículos que circulan a velocidad de ruta, el riesgo se multiplica.

Una autovía moderna necesita separar los distintos flujos de tránsito y garantizar que el ingreso a cada localidad pueda realizarse sin frenadas bruscas ni cruces directos sobre la calzada principal.

VACA MUERTA CAMBIÓ LAS PREVISIONES

Los estudios elaborados por Vialidad Nacional en 2016 ya anticipaban un crecimiento sostenido del tránsito. Sin embargo, la expansión de la actividad petrolera modificó completamente aquellas proyecciones.

El traslado de arena, equipos de perforación, estructuras industriales, combustibles y maquinaria pesada incrementó la presencia de camiones sobre un corredor que, además, atraviesa una de las regiones agropecuarias más productivas del país.

Su área de influencia comprende alrededor de 14 ciudades y numerosas localidades de Buenos Aires y La Pampa. La producción anual generada dentro de esta zona supera los 8.000 millones de dólares.

Frente a esa dimensión económica, una inversión estimada entre 2.500 y 3.000 millones de dólares para completar la autovía no debería analizarse solamente como un gasto vial, sino como una obra destinada a sostener la producción, reducir costos logísticos y evitar accidentes.

UNA DECISIÓN POLÍTICA

Al parecer, las principales dificultades ya no serían técnicas. La obra puede proyectarse, dividirse en etapas y ejecutarse sobre una geografía favorable.

El obstáculo central sería la falta de una decisión política sostenida.

Es una realidad que la Ruta Nacional 5 es nacional y quien tiene la capacidad de tomar la decisión es el Presidente de la Nación y los futuros candidatos presidenciales asuman un compromiso público con la terminación integral de la autovía.

LA VISIÓN DE PLANETA CAMIÓN

La situación de la Ruta 5 resume uno de los mayores problemas de la infraestructura argentina: corredores que reciben cada vez más camiones, transportan una producción de enorme valor y cumplen nuevas funciones estratégicas, pero continúan operando con estructuras viales diseñadas para otra época.

No alcanza con reparar el pavimento cada vez que aparecen deformaciones, huellas o baches. La circulación de equipos petroleros, cargas agropecuarias y transportes de larga distancia exige una solución integral, con doble calzada, accesos seguros, zonas de detención, iluminación en sectores críticos y una política permanente de mantenimiento.

Para un automóvil, una ruta deteriorada representa incomodidad y riesgo. Para un camión cargado, cualquier maniobra inesperada puede convertirse en una tragedia.

La autovía entre Mercedes y Santa Rosa no debería depender del gobierno de turno ni volver a anunciarse en cada campaña electoral. Es una infraestructura productiva, logística y de seguridad vial que la Argentina necesita comenzar a ejecutar con continuidad y objetivos concretos.


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