La concesión privada tendrá una duración de 20 años e incluirá obras, mantenimiento y un nuevo esquema tarifario financiado mediante peajes. El corredor es clave para el transporte de cargas entre Buenos Aires, el sudoeste bonaerense y los puertos de la región.
19-05-26.-El Gobierno nacional oficializó la adjudicación de distintos corredores viales incluidos en la Etapa II-A de la Red Federal de Concesiones, un esquema que incorpora capital privado para la operación, mantenimiento y ejecución de obras sobre rutas nacionales estratégicas. Entre ellas aparece la Ruta Nacional 3, uno de los principales ejes logísticos del país y corredor vital para el transporte de cargas hacia el sur bonaerense.
La medida comprende 1.871 kilómetros distribuidos entre las provincias de Buenos Aires y La Pampa, incluyendo tramos de las rutas nacionales 3, 5, 205 y 226, además de las autopistas Ricchieri, Jorge Newbery y Ezeiza-Cañuelas.
Según informó Vialidad Nacional, las concesiones tendrán una duración de 20 años y estarán financiadas principalmente mediante el cobro de peajes, sin subsidios directos del Estado nacional.

QUÉ OBRAS SE HARÁN EN LA RUTA 3
En esta primera etapa no se contempla la transformación integral de la Ruta 3 en autovía, un viejo reclamo de usuarios particulares, empresas y transportistas. Sin embargo, el nuevo esquema incorpora el modelo denominado “Ruta Segura”, con intervenciones orientadas a mejorar las condiciones operativas y la seguridad vial.
Entre las tareas previstas figuran:
- pavimentación de banquinas,
- mantenimiento integral de calzada,
- mejoras de señalización,
- iluminación en sectores específicos,
- obras en accesos y distribuidores,
- y nuevas intervenciones de seguridad vial.
Uno de los primeros trabajos anunciados será la construcción de una rotonda en el empalme con la Ruta 3 Vieja, en el sector vinculado al acceso hacia Coronel Dorrego y Monte Hermoso.

EL IMPACTO SOBRE EL TRANSPORTE DE CARGAS
La Ruta 3 es uno de los corredores más utilizados por el transporte pesado que conecta el Área Metropolitana de Buenos Aires con ciudades portuarias, polos agroindustriales y destinos turísticos del sur bonaerense.
Por allí circulan diariamente camiones vinculados al transporte de granos, hacienda, combustibles, cargas generales, insumos industriales y mercadería refrigerada. También es una vía estratégica para el abastecimiento regional y el movimiento logístico hacia puertos del Atlántico. En ese contexto, el nuevo esquema genera expectativas pero también interrogantes dentro del sector transportista.
Por un lado, las empresas valoran cualquier mejora vinculada a seguridad, mantenimiento y reducción de deterioros de calzada, especialmente en una ruta que históricamente registró alto tránsito pesado y numerosos accidentes.
Pero al mismo tiempo, el futuro esquema tarifario de peajes comienza a encender alertas por su impacto directo sobre los costos operativos del transporte.
CUÁNTO PODRÍAN COSTAR LOS NUEVOS PEAJES
Aunque todavía no fueron oficializados los cuadros tarifarios definitivos, las ofertas económicas adjudicadas permiten proyectar una tarifa base cercana a los $997 más IVA por cabina para vehículos livianos, equivalente a unos $1.206 finales.
Tomando como referencia ese esquema, distintas estimaciones indican que un viaje entre CABA y Monte Hermoso podría superar los $8.000 en peajes para vehículos particulares. En el caso del transporte pesado, los valores serían considerablemente más altos debido a la categorización por ejes y porte de las unidades.
El tema no es menor: en un contexto donde el gasoil, los neumáticos, los peajes y los costos financieros siguen presionando sobre la estructura operativa de las empresas, cada nuevo cargo impacta directamente sobre las tarifas del transporte y sobre la competitividad logística.

UN MODELO QUE VUELVE A PONER AL PEAJE EN EL CENTRO DEL DEBATE
La nueva etapa de concesiones marca además el regreso de un modelo donde el mantenimiento vial dependerá fuertemente de la recaudación por peajes y de la inversión privada.
El desafío estará en verificar si las obras prometidas logran efectivamente traducirse en rutas más seguras, menor deterioro operativo y mejores condiciones para un corredor que resulta clave para la economía, la logística y el transporte de cargas argentino.
