Hino, una apuesta a la confiabilidad

Roberto Carlos Cruz es usuario de la marca hino desde hace más de una década. Tras apostar a la reconstrucción de un FC114, en 2005, para comenzar su propio negocio, con el desembarco oficial de la serie 300, en abril del año pasado, no dudó ni un instante en confiar nuevamente en los camiones japoneses. Hoy disfruta de su primer 816 0km.

En 2005, Cruz estaba asociado y compartía un MB608 para hacer su transporte de distribución urbana. Pero, en el afán de crecer en el negocio, decidió independizarse. Al principio no encontraba la unidad que le permitiese hacer el sueño realidad. Sin embargo, un día, su padre -casualmente- se topó con un Hino FC114 a reconstruir y le sugirió su compra. En ese momento, a pesar de la incertidumbre que esto le generaba, comenzaría una historia de pasión y fidelidad única.

“Confieso que decidí comprarlo con un miedo terrible porque tenía el motor roto. Desde ese momento fui comprando los repuestos, reparándolo por completo. Tarde nueve meses en hacerlo todo nuevo: pintura, frenos, motor. Pero la verdad, desde entonces, nueve años atrás, no le hice más nada”, dice el propietario de ese camión japonés casi desconocido para el mercado argentino.
Con este camión, Cruz transportó caños de PVC, electrodomésticos, productos alimenticios y hasta caballos.

El Hino FC114 se caracteriza por su motor 4 litros aspirado sin turbo que eroga unos 100 caballos de potencia. Si bien, su propietario lo cataloga como “algo lento”, no duda en destacarle su torque. “Tiene una fuerza terrible”, asegura comentando que pudo cargar 7800 kg sin utilizar la primera marcha para sacarlo. El andar, junto con la dirección hidráulica, lo hace confortable mientras que el freno asistido, sin servo, seguro. Eso sí, el Aire acondicionado, no figuraba en los ítems de confort de aquellos tiempos.

“La gente se sorprende con el camión porque es del año ´95 y su estado es bastante bueno. Después, con respecto a otros modelo, lo que le destaco es el andar y la nobleza. El camión es fiel, es irrompible. No te da problemas. Le hice burro y alternador una sola vez en una década. Le hice 500.000 kilómetros desde que lo tengo y sin dramas”, confirma orgulloso el transportista. De todos modos, para la restauración del camión tuvo un poco de fortuna pues necesitaba una biela original que no conseguía por ningún lado. Otra vez fue su padre quien, ojeando el diario, encontró un aviso del concesionario Lonco-Hue, que vendía un lote de repuestos Hino.

“Fui a la agencia, llegué a un acuerdo y me llevé todos los repuestos que había: bielas, juntas, metales, cilindros completos. Todavía tengo una bomba inyectora, una bomba hidráulica, elásticos, un montón de repuestos”, asegura, todavía sorprendido por su suerte. Más allá de haber logrado hacer su trabajo junto a ese “viejo samurái”, cuando en abril del 2016 se enteró que estaban ingresando, oficialmente, los primeros Hino de la Serie 300, no dudó en salir a la búsqueda de su primer 0 kilómetro.

“Había rumores que los Iba a traer Scania o que se iban a asociar con ellos para traerlos. Pero todo eso quedó en rumores. Después en el Facebook apareció una nota de que habían ingresado al país los primeros Hino de la serie liviana y me desesperé. Quería comprar uno. Quería verlo, manejarlo… Al poco tiempo, en noviembre, cuando se hizo la Expotransporte conocí a Leonardo Magnone de Metrocam. Realmente me atendió muy bien y lo sigue haciendo de maravillas. Por medio de él y su concesionario puede hacerme del dinero para comprar el camión. Me dieron una mano muy grande, hasta me obsequiaron las llantas. Gracias a eso hoy tengo mi Hino 0KM”, reconoce y destaca Cruz, el trato de uno de los representantes oficiales. Con el nuevo camión 816, sigue transportando electrónica y otras mercaderías de cargas generales, pero trabajando como empleado fijo de una empresa. Y lo hace con las mismas y más comodidades que antes.

“Este camión suma como virtudes: la insonorización, el confort de marcha, la aceleración, su par motor y la fuerza que tiene a bajas vueltas. ¿Por qué otra vez Hino? Porque hoy en día, forman parte del grupo Toyota. Porque también veo la fuerza con la que se están metiendo en el mercado. Todo esto me alentó a volver a comprar un Hino. En confiabilidad, no tenía ninguna duda. Aquello me convenció para apostar otra vez a la marca”, destaca Cruz. Aun con herramientas como el sistema de gestión de flotas, HinoPro y los planes de mantenimiento que le han ofertado, el “pionero” de la marca nipona -por ahora- prefiere hacer sus propios controles.

“El camión me estaba dando 16 litros los 100 kilómetros con una nueva caja que es un poco más liviana. Antes estaba en un litro más. No es una gran diferencia pero se nota. El consumo, a mi entender, es buenísimo. Sólo hago transportes urbanos, salgo poco a la ruta. A 90 km/h estar haciendo un promedio de 15/16 litros, me cierra muy bien”, reconoce Cruz.
Hoy, en conversaciones con otros con colegas, se encuentra que todavía algunos tienen muchas dudas respecto a la marca japonesa. Sin embargo, otro cuentapropista como él, que trabaja con un 716, también le confesó estar muy contento con el producto.

“La gente que no conoce la marca se ponde bastante inquieta por el tema de los repuestos. De si habrá continuidad o no de la marca. Ahora, saben que el camión es muy bueno”, dice para luego concluir: “El Hino Serie 300 anda muy bien. Me sigo sorprendiendo con el FC114 porque también anda perfecto. Si me bajo del nuevo y me subo al viejo, sé que puedo ir y volver tranquilo adonde sea. Porque ya es parte de mí, es una extensión de mi cuerpo”.

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