Daniel Indart “No hay una politica definida”

El presidente de FADEEAC, en un mano a mano con Planeta Camión, considera que en materia de transporte no se han tomado medidas de planificación a mediano y largo plazo y que sólo hay buenas intenciones del Estado. Además nos cuenta su historia como dirigente y confiesa que nunca manejó ni manejará un camión.

Camino a cumplir 65 años, Daniel Indart conocido como “Pato” por un íntimo grupo de amigos de la infancia, es el Señor Transporte. Como presidente de la FADEEAC, este entrerriano oriundo de Gualeguaychú, tiene la responsabilidad de representar a los transportistas de todas las cámaras afiliadas a la institución. En un rol muy activo, así como trata -entre otros funcionarios del sector- con Florencio Randazzo (Ministro del Interior y Transporte), también lo hace con el líder Sindical de los Camioneros, Hugo Moyano o con sus pares transportistas, en las reuniones y convenciones que organiza la International Road Transport Union (IRU), en distintos rincones del mundo.
Confeso hincha de Racing Club (“Nací en el ´51 cuando se concretó el tricampeonato”), y experto bailarín de folclore compartiendo escenarios con Jorge Cafrune (“Sigo bailando en peñas cuando puedo”), Indart no viene de una familia de transportistas, aun cuando en la actualidad acaba de delegar a su hijo la empresa “Expreso Don Guzmán”, la que llevó adelante con el hermano de su ex mujer, nunca manejo un camión, “ni lo conduciré”, dice tajante.
Formándose desde muy joven como dirigente (“algunos nacen y yo me hice al trabajar al lado de un hombre, Don Andrés Rivas, de características muy especiales que siempre iba para adelante”), hoy está transitando el primer año de su segundo mandato al frente de la Federación que cuenta con casi medio centenar de entidades del transporte afiliadas, de todo el país.
En la amplia oficina, en las que se lucen cuadros de pinturas abstractas y adornos y muebles de diseño y buen gusto, se prestó a un mano a mano de 65 minutos donde se expuso el empresario-dirigente y su historia.

– ¿Le parece bien el título “Sr. Transporte”, por todo lo que significa FADEEAC y el rol que usted cumple?
– Es interesante, porque de alguna manera nos pone ante una responsabilidad muy grande. El transporte ha sido siempre una actividad a la que no se la tuvo en cuenta y sin embargo, ocupa un lugar muy importante. Por eso, así como otras actividades han estado en el tapete, hoy nos toca a nosotros por lo que significamos para el desarrollo de cualquier actividad económica de la sociedad.

– No hay dudas que ha habido un cambio radical desde que se ha profesionalizado la actividad hace ya más de diez años. ¿Lo entiende de esa manera?
– Si, por supuesto. En principio habría que partir de la filosofía con la que, Don Rogelio Cavallieri, fundó esta Federación: Crear una institución que representara a los sectores de los empresarios del transporte ya fueran dueños de 1 o más camiones. Esa fue la base. Pero también es cierto que -desde el año 2000, cuando hubo recambio de autoridades muy fuerte y donde tuve la suerte de ser asignado como representante de CEAC, se ha trabajado en la profesionalización y jerarquización de la actividad. Incluso, desde 2005 nos encontramos en un especio distinto a ese edificio de Valor Histórico para la Ciudad, como es el Barolo. Pasamos de trabajar en oficinas con 350 m2 a una “casa del transporte” de 4500 m2. Fue un salto cualitativo como un paso fundamental de la transformación. Tuve la suerte de acompañar a esos dirigentes, como Secretario General, y ahora sigo la misma senda como Presidente. Siento orgullo de que aquello que impulsó mi predecesor, Luis Morales, haya llegado al éxito. Ahora debemos consolidarlo en el tiempo.

“Nunca maneje ni manejare un camion”

-La relación con el transporte ¿cómo empezó?
-Por trabajo y después por cuestiones familiares. Estuve y estoy ligado a la actividad porque por parte de mi esposa, ya tenían transporte. Me incorpore, entonces, asociándome con mi cuñado y me quede con la empresa cuando él se retiró. Si bien es una actividad que tiene sinsabores también da mucho. Nunca maneje ni voy a manejar un camión pero me formé en el ámbito, organizando la logística y la programación de viajes. Esta empresa distribuía asfalto y fueloil en Gualeguaychú y Concordia, así que tenía mucha tarea.

– ¿La empresa tiene base en su ciudad natal, Gualeguaychú?
– Sí y desde hace poco, uno de mis hijos, que decidió volver al país, se ha hecho cargo hace 4 meses. Transportamos cargas generales, encomiendas y hacemos distribución. La empresa se llama “Expreso Don Guzmán” y el primer camión que tuvimos fue un MB 312.

– ¿Qué le sorprende de los camiones de ayer y hoy?
– Hay un avance tremendo. Pero a mí no me preocupa la tecnología de la herramienta, si las cosas que se pueden hacer con el transporte. Tenemos que hacer algo para que la gente cambie la forma de pensar que tiene del camión.

– ¿No cree que hay una evolución de criterios de la gente hacia el diseño y la tecnología de los camiones actuales?
– En la medida que la sociedad vaya conociendo las características del camión (comodidad, tecnología, cómo se conducen) seguramente quedarán sorprendidos pero esto no los hará cambiar de parecer respecto de lo que significa convivir con el camión. Los vehículos son maravillosos con todo lo que ofrecen pero la sociedad no los acepta. Desde FADEEAC tratamos de participar de todo tipo de evento que podamos para transmitir lo que se hace desde la actividad. Es una tarea titánica. En general ni siquiera en Europa se quiere a los camiones, se los rechaza. El cambio cultural llevara tiempo.

– ¿Cuál fue el cambio para que el Sector sea reconocido?
– Creo que la iniciativa de un dirigente joven como Luis, planteó un cambio muy importante. La FADEEAC funcionaba por inercia. Con los distintos gobiernos, en su momento, mantuvimos contactos para ponernos a la altura de las circunstancias con el transporte como una actividad económica clave para la producción y la distribución de la materia prima. Nuestra actividad no es muy querida, ya que el camión molesta en la ciudad y molesta en la ruta pero el abastecimiento de todo lo que nos rodea en una casa, un hospital o una escuela se transportó, en algún momento, por camión. No en vano ocupamos un lugar que dejó vacante el ferrocarril, que durante años dejó de invertir y recién ahora está buscando retomar su rol.

– ¿Qué impronta, más allá de la línea planteada, le está poniendo Daniel Indart a esta conducción de FADEEAC?
– Le está poniendo la misma filosofía de su fundador. Tenemos una responsabilidad social muy grande. Andando en la ruta tenemos que velar por la seguridad vial, por el patrimonio, por la infraestructura, por trasladar los productos primarios o la producción. Esto nos obliga a ser más eficientes en la logística. Hay que actualizarse a las necesidades del mercado para no desaparecer y esto es mi prioridad como dirigente: motivar la profesionalización y jerarquización del sector. Estamos con nuestro brazo académico, la Fundación Profesional para el Transporte, capacitando a nuestros recursos humanos, sean nuevos choferes como aquellos que ya están conduciendo desde hace años, además de a los mandos medios, etcétera.

– Estamos en un proceso de transición…
– Ha habido una actualización permanente y eso seguirá considerando que es una actividad que tiene mucho para dar. Todavía tiene mucho espacio para mostrar -a la sociedad- lo importante que es. Pero estamos en una etapa de cambio total y esto queda demostrado cuando recibimos la visita de dirigentes de otros países latinoamericanos o cuando la IRU nos toma como ejemplo. Lo que decimos lo hacemos, como la concreción de la obra del Centro de Capacitación. Una inversión muy importante para el sector y fundamental para las futuras generaciones.

– Si tuviera que evaluar de 1 a 10 al transporte de cargas en Argentina, ¿qué nota le pondría hoy y por qué?
– Siempre falta para llegar a un 10. Igualmente, nunca le pondría esa calificación. Creo que estamos en 7,5 puntos. Una nota razonable. Estamos en buen camino, si bien hay mucho por hacer. En esto necesitamos que nos acompañen quienes tienen responsabilidad como dirigentes políticos para llevar adelante lo que FADEAAC ha puesto por encima de la propia actividad: infraestructura (inversión y mantenimiento), fiscalización (la propia actividad quiere que se fiscalice para que no haya excesos de carga y exceso de competencia desleal) control de la evasión impositiva. Son aspectos clave que no son atendibles. Nuestros costos, asimismo, están fijados por dos aspectos muy contundentes: los salarios y el combustible. Si bien los costos se pueden bajar para eso tenemos que trabajar -en conjunto con el Estado. Argentina tiene que ser competitiva no sólo en productos también en fletes. Y hoy estamos pasando un momento muy difícil con el transporte internacional, por ejemplo.

– ¿Quién determina las políticas del transporte? ¿Ustedes colaboran con ello?
– Creemos que hace muchos años no hay una política definida, concretamente, en material de transporte. No hay una medida de mediano a largo plazo. Sí ha habido buenas intenciones para solucionar los problemas que van surgiendo. Entendemos que, así, no debe hacerse. Se hace difícil encontrar los mecanismos para que el transporte funcione bien los próximos 20 años. Hoy se habla de que para 2020 ó 2025, nuestro país tendría una cosecha de 130 a 150 millones de toneladas de granos para transportar y hay que prepararse para ello. El Gobierno actual está actualizando el tren porque tal vez lo considera más barato que el flete de un camión pero habría que ver los motivos. De todas maneras, para esa cosecha, habrá que tener un ferrocarril muy eficiente y también 100 mil camiones más. Por lo tanto hay que planificar todo esto. Por otro lado habría que facilitar y agilizar los trámites en las fronteras como construir espacios, playas, comedores y hoteles. Más allá de los costos del flete, también tenemos un problema cambiario que no nos hace competitivos y esto hay que corregirlo. Entonces, las políticas de transporte no pasan por sacar de circulación a los camiones en horas pico, por ejemplo. Hay que hacer algo más profundo, donde nos sentemos a discutir las necesidades. En ese sentido FADEACC siempre ha estado dispuesta al dialogo, a ofrecer alternativas. Pero, a veces, no somos bien escuchados.

– ¿Hubo algún quiebre en el diálogo?
– Siempre hay turbulencias, pero en las turbulencias no se cae un avión. Se cae en el despegue o el aterrizaje. Siempre existen. Hemos trabajado como corresponde con cada uno de los organismos. En algún momento se ha dado un cambio de autoridades y con ello un cambio cultural de una forma de dirigir hacia otra, pero se reacomodó. FADEACC no está alineada con nadie en especial sino con políticas que sean significativas para el transporte.

“Me hice como dirigente”

– ¿Cómo empezó la relación de Indart con
la dirigencia?
– De muy jovencito (13 años) empecé a trabajar en una empresa amiga de la familia. Eran distribuidores de YPF y ahí me fui formando como empleado en tareas bancarias y administrativas. Siendo los dueños hombres mayores, y con hijos que no se interesaron en la actividad, comencé a tener mayor influencia. Así, cuando tenía 20 años participaba, en representación de esa firma, de las reuniones de Empresarios de Gualeguaychú y la Federación Entrerriana del Transporte. Llegué a ser Secretario General de la Cámara de Agentes Comerciales de YPF y trate el convenio laborar 4980 con Ricardo Pérez (quien entonces manejaba el Sindicato de Choferes de Camiones).

– ¿Y era más fácil tratar con Pérez que ahora
con Moyano?
– Eran otras épocas. Con Hugo tengo una relación responsable y madura. Ahora estamos en otro momento de la vida siendo más centrados, mesurados y tranquilos. Si hasta lo felicité cuando asumió la presidencia de Independiente y él me agradeció que lo llamara el Presidente de FADEEAC pero se sorprendió más que lo hiciera un hincha de Racing.

-Dirigente, ¿se nace o se hace? Defender los intereses de sus pares requiere dedicación tiempo y un gran conocimiento.
– Las dos cosas. En algunos casos se nace. Y otros nos hicimos. Me formé al lado de un hombre de características muy especiales que siempre iba para adelante, como Don Andrés Rivas que fue el presidente del Complejo Zarate Brazo Largo. Además tiene que haber otros aditamentos: te tiene que gustar y te tienen que hacer sentir cómodo.

– FADEACC se había vinculado mucho con el Sindicato, algo no muy habitual antes. ¿Pudo haber influido eso en este nuevo estilo de diálogo? ¿Quedaron “pegados” con Moyano y eso pudo haber influido en el Gobierno para que no tuvieran la cabida que tenían anteriormente?
– Nosotros creemos que la estrecha relación con el Gobierno de Néstor Kirchner y con el Sindicato (que fue y seguirá siendo muy seria y responsable), en aquel momento, se dio como consecuencia de una alianza estratégica por lo que significaba el transporte. Empero y como todo, hubo algunos cortocircuitos y la distancia que tomó el Gobierno con Hugo Moyano, de alguna manera, nos afectó pero no en la profundidad de no poder seguir trabajando ni encontrando el espacio en los organismos. Las soluciones no dependían de la alianza, ni antes ni después. Tras la ruptura de ese acuerdo seguimos trabajando sin ningún inconveniente. Tenemos algunas diferencias pero seguimos adelante seriamente.
FADEACC no depende del gobierno de turno que esté. Tratamos de fijar políticas no personas. Buscamos, sí, un acuerdo y mantener buenas relaciones con el Sindicato ya que nuestros recursos humanos son claves para llevar adelante la actividad.

– ¿Qué dicen los miembros de FADEEAC respecto al impacto qué podría tener en el transporte la implementación de la norma Euro V a partir del año que viene?
– Lo vemos con cierto cuidado pues, más allá de las explicaciones técnicas de su funcionamiento, salir a transitar y que algunos productos puedan no estar a disposición traerá sus inconvenientes. De todos modos, tendrá que empezar a funcionar para corregir los pequeños detalles. Cuando se empezó hablar de la norma Euro V, hace 5 años atrás, entendimos que era algo justo y razonable porque la emanación de gases está afectando al planeta. Como institución, tenemos una responsabilidad empresarial y siendo un sector que emana tantos gases contaminantes debemos poner la mejor voluntad. FADEEAC entiende que esto hay que acompañarlo no sólo con la compara de nuevas unidades, también los que tienen vehículos antiguos deberían poder adecuarse al cambio de unidades a través de plantes de financiación y debería implementarse la “chatarrización” para sacar definitivamente de circulación estos camiones. Asimismo, habría que darle la posibilidad a los que ayuden a cuidar el medioambiente a tener ventajas impositivas para que haya motivación para la adquisición de las nuevas tecnologías y no que sea al revés y por tratarse de un camión nuevo que se cobren tasas más altas. No se debe desalentar al que hace inversiones pero no siempre es bien entendido o bien correspondido por parte de las autoridades. Debe ser un complemento de todo.

– ¿En la agenda cuales son la prioridades del transporte actualmente?
– La infraestructura, porque mejora los servicios, la seguridad vial y nos hace más competitivos. Podríamos tomar caminos vecinales y rurales. Ahí deben hacerse las mayores inversiones junto a algunos corredores clave. Nuestro equipo les presentara, a las nuevas autoridades que asuman, los proyectos que tenemos. La renovación del parque automotor, es otro tema. Los impuestos que se crean en Municipios o Provincias que afectan y se cargan a los costos, también. Todo lo que sea profesionalización de los recursos humanos tanto nacionales como en otros países de Latinoamérica. Con esto queremos posicionarnos mundialmente ya que el Centro de Escobar es único y se hizo con los recursos y un gran esfuerzo de los transportistas. Después de la turbulencia que tuvimos con el Gobierno, el Sector no dejo de hacerse cargo del psicofísico, la capacitación, etcétera, poniendo todo por un transporte mejor.

– ¿Cómo entienden y se relacionan las terminales con esta jerarquización?
– De manera óptima, nos ofrecieron -generosamente- sus camiones, otras sus semis, otras los neumáticos, etcétera. Ellos apuestan a nuestro proyecto de transformar al Centro de Capacitación en la Universidad del Transporte. Esa es la meta final. En septiembre estamos cumpliendo un año con el Centro y estamos muy agradecido de su apoyo.

– Este es el primer año del segundo mandato. ¿Va por un tercer año como presidente?
– Las fuerzas y las ganas de estar, siguen latentes y más cuando en 2017 FADEEAC celebrará sus 50 años. Esto es como una adicción, y más en la medida que te involucras. Después de haber actuado como Secretario General al lado de un gran presidente como fue Morales, hay que darle continuidad a las iniciativas. Hay mucha gente joven que me está acompañando y son de fierro. Estoy muy seguro de lo que estamos haciendo.

– Se lo nota orgulloso, por lo tanto y como cierre, ¿imaginaba que el transporte, que FADEEAC, iba a estar dónde está?
– No. Porque nunca pensé en que iba a ser partícipe de esta transformación. No pensé que tras su gestión, Morales, me postulara para dejarme su lugar. “Preparate el traje”, me dijo. Eso no me sorprendió pero creo que la experiencia me sirvió. Nadie me contó nada de cómo fue la transformación. Por eso no lo tomo como un orgullo personal sino como el agradecimiento de estar teniendo la posibilidad y que pude responder a la altura de la circunstancias, siendo el presidente de los que me eligieron y estando a disposición. No soy dueño de esta silla. Tengo una responsabilidad y busco responder de la mejor manera posible.

10 Gustos

Un auto: BMW siempre me impacto
Un color: Azul
Un Club de fútbol: Racing
Un hobbie: Caminar
Un libro:“Soy Roca”, de Félix Luna
Una película: Los 12 del Patíbulo
Una comida: Asado
Una bebida: Malbec
Un deporte: Pelota paleta
Un lugar en el mundo: Hawaii, Honolulu
Música: Folclore

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